-Ven conmigo - le dijo sonriendo y con ojos brillantes.
-¿A dónde? - Le miró curiosa de verle tan... feliz.
Él le cogió la mano de golpe y se la llevó a un pequeño patio interior que tenía la biblioteca. Era muy frondoso, fresco, agradable y alegre.
-¿Seguro que podemos entrar aquí? - Preguntó ella sin dejarle la mano y mirando alrededor encantada de estar allí con él.
-Si no se puede, ya nos dirán algo. Quería traerte aquí para estar un rato contigo y disfrutar esta paz. - Su mirada era tierna y franca.
Ella sonrió y, un poco ruborizada, se dió la vuelta y tirándole de la mano dijo:
-Vamos, no seas así, si nopodemos estar aquí nos regañarán, será mejor que preguntemos.
Él tiró de su mano y la arrastró hacia él con dulzura y determinación. Riró de ella hasta que sus cuerpos se tocaron. La miró sin soltar su mano y alzó la que tenía libre para acariciarle la mejilla...
-Perdonad, ¿qué estáis haciendo aquí? No podéis entrar sin permiso.
Él sonrió.
-Lo sentimos, la próxima vez preguntaremos.
Sin soltarse de la mano, salieron del pequeño jardín. Fueron a otro, que, aunque hubiera gente, había una parte con árboles vacía y casi tan acojedor como el pequeño jardín.
Ella, aún aturdida, miró a su alrededor, no era totalmente como aquel pequeño patio pero estaba con él, que era lo importante. -Jo, qué fastidio de bibliotecaria. - Pensó y se rió por lo bajo.
-¿Qué te hace gracia? - Preguntó él mirándola y sonriendo divertido.
-Nada, sólo que la bibliotecaria fue muy oportuna. - sonrió y se echó de nuevo a reir.
El muchacho se rió también mientras volvían a la posición en la que estaban antes de la interrupción.
-¿Por dónde iba?¡Ah! Ya me acuerdo...
La miró tiernamente y su mano libre acarició la mejilla suavemente hasta que se pasó en su barbilla y la acercó a él. Sus labios se unieron y, por fin, el ansiado beso apareció de sus corazones. Él liberó sus manos para poderla abrazar y felizmente levantarla un poco del suelo. Ambos rieron con los ojos brillantes de felicidad.
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domingo, 28 de junio de 2009
viernes, 28 de noviembre de 2008
Las Tierras sin Fin (Capítulo I - II)
Aileen volvió a su casa pensando que era su subconsciente el que había hecho que viera a su padre.
Toda la casa estaba en silencio y en penumbras, no se oía nada, ni si quiera los pájaros del jardín. Todo esto le extrañó mucho. No era normal tal silencio y tal oscuridad en aquella época del año.
Dejó las cosas en el descansillo y sigilosamente fue mirando por todas las habitaciones comprobando si había alguien en la casa. Pero al llegar a la cocina, escuchó un ruido en el jardín. Cuando llegó allí se asombró al ver a todos los pájaros dormidos, quietos, a plena luz del día, como si los hubieran petrificado. Algo estaba pasando.
De repente escuchó otra vez aquel sonido, provenía de un rincón del jardín, se acercó con cuidad y miró detrás de unas macetas.
Toda la casa estaba en silencio y en penumbras, no se oía nada, ni si quiera los pájaros del jardín. Todo esto le extrañó mucho. No era normal tal silencio y tal oscuridad en aquella época del año.
Dejó las cosas en el descansillo y sigilosamente fue mirando por todas las habitaciones comprobando si había alguien en la casa. Pero al llegar a la cocina, escuchó un ruido en el jardín. Cuando llegó allí se asombró al ver a todos los pájaros dormidos, quietos, a plena luz del día, como si los hubieran petrificado. Algo estaba pasando.
De repente escuchó otra vez aquel sonido, provenía de un rincón del jardín, se acercó con cuidad y miró detrás de unas macetas.
-Huye… corre… que no te atrape.
Era un muchacho, estaba malherido, la pierna le sangraba a borbotones. Aileen corrió dentro de la casa a por gasas y una pócima. Al llegar junto al muchacho de nuevo se escuchó un estruendo, algo se estaba moviendo dentro de la casa. Aileen vendó rápidamente la pierna del muchacho con las gasas impregnadas de la pócima.
-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?
Lo que se movía en la casa estaba cada vez más cerca del jardín, se oía cada vez más, parecían gruñidos.
-¡Huye!
-No te pienso dejar así aquí.
-Huye, sálvate, no puedes hacer nada por mí.
-No digas tonterías.
Aileen puso de pié, como pudo, al muchacho pasando el brazo de éste sobre su cuello.
-Déjame, si cargas conmigo no lo conseguirás.
Cuando se acercaron a la puerta, dos grandes ojos y seis colmillos afilados brillaron en la oscuridad, dentro de la casa. Aileen no sabía qué hacer, no podía dejar al muchacho sólo con esa bestia.
-Cierra los ojos y agárrate bien. Voy a intentar hacer un conjuro de traslado.-Dijo Aileen cerrando los ojos.
-No podrás, es magia muy avanzada. Sólo pueden hacerlo sin muerte y desastres el Gran Mago de Saelum, los Dioses y…
-Es mejor que morir devorado por una criatura Jalock.
El muchacho cerró los ojos y se agarró bien a ella. Mientras, la bestia, se preparaba para atacar.
-Confío en ti, Aileen… Rilma…
En ese instante, Aileen, abrió los ojos de golpe y una gran luz resplandeciente de color blanco invadió todo el lugar.
sábado, 16 de agosto de 2008
Las Tierras sin Fin (Capítulo I - I)
Era principios de abril y en Dianis, un pueblo del norte de Saelum, se celebraría pronto la primavera. Las clases terminarían pronto para dar paso a los ensayos de los diversos espectáculos del colegio de magia de Dianis. Los cursos inferiores, en general, presentaban un conjuro de lluvia de pétalos de todos los tipos de flores de Saelum con un baile tradicional. Los cursos superiores presentaban conjuros mucho más elaborados en obras de teatro o en musicales. La fiesta de la primavera era la más importante de Dianis.
La fiesta de la primavera también se llama fiesta de la Diosa debido a la Diosa Tábila, diosa de la tierra, de la fertilidad,… de la naturaleza en sí. Según las historias, la Diosa fue la creadora de las Tierras sin Fin, que se crearon para exiliar a los dragones y demás criaturas mágicas que quedaban en Saelum tras la Gran Persecución. Se consideraban un paraíso, llenas de naturaleza y paz, estas tierras se encontraban más allá de las fronteras de Saelum protegidas por las Hadas-dragón Imperiales. A veces, este tema, esta parte de la historia de Saelum, era el tema de las obras que se representaban en la fiesta.
- Bueno, esto es todo por hoy. Nos vemos en los ensayos. Las clases comenzarán a mediados de mayo, hacia el 15. Practicad en vuestras casas y feliz fiesta de la Diosa.
Así es como se despidió Aileen de sus alumnos de 2º curso de ciencias de la curación. Después de que sus alumnos salieran de la clase se acercó a una ventana y contempló entristecida el bosque de Golmaz. Hace muchos años el padre de Aileen murió cerca de ese bosque en la fiesta de la Diosa. La gente decía que las marcas que tenía el cuerpo del hombre fueron producidas por criaturas Jalocks, pero era imposible ya que esas criaturas desaparecieron en la Gran Persecución. La madre de Aileen aún vive, pero nunca se recuperó de su pérdida.
-Pero… ¿Quién es? – dijo Aileen mientras se retiraba un mechón rojo fuego de su cara. – Está mirando hacia aquí…
Los ojos verdes de la muchacha se abrieron de par en par al darse cuenta de que la figura que divisaba cerca del bosque le estaba hablando.
- Todo irá bien, mi luz.
- No puede ser… ¿papá?
Salió corriendo del colegio y fue directa a donde se encontraba su padre, pero allí no había nadie.
- Sólo… sólo él me llamaba así…
La fiesta de la primavera también se llama fiesta de la Diosa debido a la Diosa Tábila, diosa de la tierra, de la fertilidad,… de la naturaleza en sí. Según las historias, la Diosa fue la creadora de las Tierras sin Fin, que se crearon para exiliar a los dragones y demás criaturas mágicas que quedaban en Saelum tras la Gran Persecución. Se consideraban un paraíso, llenas de naturaleza y paz, estas tierras se encontraban más allá de las fronteras de Saelum protegidas por las Hadas-dragón Imperiales. A veces, este tema, esta parte de la historia de Saelum, era el tema de las obras que se representaban en la fiesta.
- Bueno, esto es todo por hoy. Nos vemos en los ensayos. Las clases comenzarán a mediados de mayo, hacia el 15. Practicad en vuestras casas y feliz fiesta de la Diosa.
Así es como se despidió Aileen de sus alumnos de 2º curso de ciencias de la curación. Después de que sus alumnos salieran de la clase se acercó a una ventana y contempló entristecida el bosque de Golmaz. Hace muchos años el padre de Aileen murió cerca de ese bosque en la fiesta de la Diosa. La gente decía que las marcas que tenía el cuerpo del hombre fueron producidas por criaturas Jalocks, pero era imposible ya que esas criaturas desaparecieron en la Gran Persecución. La madre de Aileen aún vive, pero nunca se recuperó de su pérdida.
-Pero… ¿Quién es? – dijo Aileen mientras se retiraba un mechón rojo fuego de su cara. – Está mirando hacia aquí…
Los ojos verdes de la muchacha se abrieron de par en par al darse cuenta de que la figura que divisaba cerca del bosque le estaba hablando.
- Todo irá bien, mi luz.
- No puede ser… ¿papá?
Salió corriendo del colegio y fue directa a donde se encontraba su padre, pero allí no había nadie.
- Sólo… sólo él me llamaba así…
miércoles, 2 de julio de 2008
El poder de los libros

Los libros nos llevan a lugares inimaginables, sentir cosas que pensamos que sería imposible sentir por personas inexistentes y aislarnos de nuestras preocupaciones. Pueden llevarte a un valle, a una ciudad, al futuro, al pasado, al mundo de la magia, el mundo de la ciencia,… a todos sitios. Puedes ver como uno de los personajes se va enamorando o empieza a odiar y a aprender qué significa la venganza, la amistad y la confianza. ¿Quién no ha soñado con ser alguna vez el personaje favorito de su historia favorita? Gracias a los libros, a las historias que se encierran en éstos, hemos podido soñar. Nos tele-transportan al mundo de los sueños en cuanto leemos la primera palabra. Un duende sueña con nuestro mundo en un mundo soñado por nosotros. Nuestros sueños son historias que muchos libros reúnen, de los cuales, algunos están por existir.
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P.D: Espero poner pronto un trozo del primer capítulo de "Las Tierras sin fin". No he podido ponerme, por desgracia, pero espero poder en las "vacaciones" de verano y hacer que mi imaginación vuele libre ;)
jueves, 24 de abril de 2008
Las Tierras sin Fin
Aileen es una profesora de la escuela de magia de un pueblo del norte de Saelum, país rico en caliza y en oro. Aileen sabe que las camas de los dragones son tesoros y que la caliza es lo que comen éstos para producir fuego, pero, por desgracia, los dragones se fueron de Saelum hace mucho tiempo. Su gran sueño es ese, el ver un dragón de carne y hueso; pero para ello tendrá que recorrer medio país en su busca ya que los dragones, por miedo a su extinción, se marcharon a las Tierras sin Fin. Se dice que estas tierras se situan fuera de los límites de Saelum por lo que ningún hombre, mago, elfo, enano u otro ser vivo se atrevería a sobrepasarlos y visitar el resto de las tierras de Krita, puesto que se cuenta que en el resto de Krita existen seres tan malvados y tenebroso que ni el Balrog de moria del profesor Tolkien podría derrotarlos. Como en toda historia debe haber un malo, ¿Quién será? Ni yo lo sé. Sólo conozco a Aileen y el país de Saelum ya que Aileen es mi "hermana" y le acompañé en el viaje hacia las Tierras sin Fin.
Autora: Yo misma (MM) jeje
Autora: Yo misma (MM) jeje
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